En lugar de ir de paseo hamburguesero, hoy nos hemos quedado en casa, nos hemos vuelto a poner el delantal y voilà, hemos preparado esta preciosidad: una deliciosa hamburguesa con cebolla confitada. Aunque ya sabéis que nos encanta el queso, hoy hemos decidido prescindir de él, pensando en todos aquellos que no pueden tomar lácteos y para demostrar, una vez más, que se puede hacer una estupenda hamburguesa sin ellos.
Por este motivo, decidimos utilizar un panecillo artesano con semillas en lugar del típico brioche que, además de llevar mantequilla, suele contener demasiado azúcar —que no aporta nada interesante y es bastante nocivo—. A ver si pronto hacemos un taller y aprendemos a hacer nuestros propios panecillos. ;)
Se trata de una receta muy sencilla, que podréis preparar en un ratito cualquier día que tengáis reunión de amigos en casa o que os dé el antojo hamburguesero. La calidad es lo primero en cualquier receta —bueno, y ponerle mucho amor ;-)— así que es importante que compréis ingredientes de primera. Nosotros hemos utilizado aguja de ternera, un panecillo blanco con semillas y el toque extra jugoso se lo hemos dado con cebolla confitada.
Es una receta básica que podéis modificar según lo que más os guste, preferencias o intolerancias alimentarias (sin lácteos, sin gluten, etc.) o bien lo que tengáis por casa en el momento del antojo. ¿Os animáis a prepararla?
Ingredientes para 2 hamburguesas pequeñas
Para la cebolla confitada:
- 1 cebolla (nosotros utilizamos una blanca dulce, pero se pueden utilizar otros tipos)
- 3 o 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- Una cucharadita de sal
- 1 panecillo redondo
- 300g ternera de aguja de primera (u otra carne que os guste más)
- Una pizca de pimienta (2 ó 3 «cras» del molinillo)
- Sal al gusto (nosotros le echamos un par de pellizcos)
- Aceite de oliva virgen extra
- 2 rodajas de tomate (uno que no suelte demasiado líquido)
- Un par de hojas pequeñas de lechuga (nosotros usamos escarola porque nos gusta el toque crujiente que le aporta)
- 1 pepinillo agridulce laminado (opcional)
Confitar la cebolla es el paso que lleva más tiempo (unos 30 minutos), así que es lo primero que hay que hacer. Pelar y picar la cebolla en tiras o en aros finos. Echar en una cazuela 3 cucharadas de aceite de oliva, calentar a fuego medio y añadir la cebolla. Bajar el fuego, tapar y cocinar a fuego bajo unos 20 min. Remover de vez en cuando la cebolla y volver a tapar. Cuando hayan pasado 20 min, añadir sal, mezclar bien y tapar. Dejar 10 min más.
Abrir el panecillo y tostar el interior. Como utilizamos un pan recién hecho, no es necesario tostar el exterior, pues ya está crujiente.
Lavar y secar las hojas de lechuga y reservar. Cortar un par de rodajas de tomate y reservar. Laminar uno o dos pepinillos agridulces.
Mezclar la carne con la sal y la pimienta. Dividir la carne en dos y darle forma utilizando un aro o bien a mano.
Calentar la sartén, parrilla o plancha. Pintar la carne con un poco de aceite de oliva y colocar las hamburguesas en la sartén. Dependiendo del grosor y del gusto del comensal, hacer entre 2-3 minutos por cada lado. Nosotros éstas las hicimos 3 minutos por cada lado para que quedasen una al punto y otra un poco más hecha.
Montar la hamburguesa: la lechuga sobre la base del panecillo, la carne, encima una rodaja de tomate (o dos si son muy pequeñas), sobre éste una cucharada de cebolla confitada, unas tiras de pepinillo y coronar con el pan.
El paso más importante: comerla mientras esté caliente sin dejar que nadie se ponga a hacerle fotos a vuestra burger. ¡Que se enfría! :P
Como os decimos, es una receta bien sencilla, pero eso no quiere decir que el disfrute no sea el máximo y seguro que quedáis estupendamente con vuestra pareja o el grupo de amigos que venga buscando "guerra". Estamos deseando que pongáis en práctica esta receta y por supuesto, que nos contéis.

Añadir nuevo comentario