No podíamos entrar en estas fechas tan señaladas sin pasar por la cocina para hacer alguna locura y aunque no será la última, hoy venimos con una burger que nos sorprendió al pensar sus ingredientes, al confeccionarla y hasta al degustarla, donde los sabores de la Navidad se mezclan con las cosas que más nos gustan. Sin más dilación, pasamos a enumerar todo lo que lleva esta bomba que haría salivar al mismísmo Papá Noel.
- Carne rellena de foie, cebolla caramelizada y arándanos.
- Queso americano y Cheddar.
- Rúcula
- Bacon.
- Crema de turrón.
- Panecillo artesanal ligeramente dulce.
- Una pizca de mantequilla para dorar el pan.
- Sal al gusto.
Sí, tal vez os haya chocado, pero tenemos a la crema de turrón alicantino como invitada de honor. Todo comienza haciendo el bacon, a fuego medio, con paciencia, ya que queremos que se desgrase y quede crujiente. Después, con mucho mimo, cocinamos, al gusto, la carne rellena de foie, cebolla caramelizada y arándanos, consiguiendo que todo se funda en el interior y tome la temperatura correcta. Mientras tanto, vamos tostando el pan con un poquito de mantequilla, lo justo para darle color. Y por último, casi en el mismo momento de emplatar, fundimos los quesos. Nosotros lo hicimos con el calor residual de la sartén, aunque lo podeís hacer depositándolos directamente en la carne y tapando el habitáculo para crear aumento de temperatura.

Creamos una base con la rúcula, que le dará ese toque amargo que contrastará con el dulzor del turrón. Sobre ella dispondremos la carne, poco hecha, por supuesto, los quesos, dos tiras de bacon y una cucharada de crema de turrón, que, desde ya os decimos, nunca será suficiente.
Aunque os parezca una mezcla bizarra (y posiblemente lo sea), todos los ingredientes conjugan a la perfección, aunque os recomendamos rellenar la carne en casa, controlando el proceso, ya que, en la carnicería, se pasaron con las cantidades, resultando un poco "desagradable" a la vista y un poco incómodo en boca y no deja disfrutar de la magia de la Navidad hamburguesera en todo su esplendor.
Salvo por esos pequeños detalles, estamos ante una receta sencilla y rápida, con la que sorprenderemos a propios y extraños y será recordada durante mucho tiempo. Por sacarle alguna pega, la carne que compramos no nos acabó de convencer, demasiado picada y apelmazada, lo que provocó un cocinado irregular, hecho que se aumentó debido a la cantidad de relleno que llevaba.
Os animamos a probar esta fórmula y que nos contéis qué os ha parecido. Estamos seguros de que os convenceréis al primer bocado y soltaréis un granndísimo HO-HO-HO. Nosotros ya estamos pensando en cuándo repetir, cambiando algunos detalles y que el espíritu de la Navidad nos salga por los ojos.
¡FELICES FIESTAS, HAMBURGUESEROS!

Añadir nuevo comentario