La primera vez que pisamos The Irish Rover para hacer algo más que bebernos una pinta, quedamos encantados con la relación calidad/precio de su menú hamburguesero. Esta vez y tras comprobar cómo se ha remozado el local, dándole un aspecto menos viejuno y cuidando los detalles, nos sentamos para probar sus nuevas hamburguesas, asombrados ante la renovación total de la carta y aprovechando una oferta internáutica de la mano de la app Fever.
Ahora encontramos un pub más cuqui que, aunque mantiene su esencia de lugar donde beber, demuestra el empeño del grupo que tiene detrás por ofrecer una experiencia más completa, donde podremos sentarnos en sus infinitos espacios a degustar hamburguesas, fingers de pollo y demás delicias tradicionales tanto de este tipo de locales, como de restaurantes situados al otro lado del charco. Todo con unos precios bastante competitivos, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en una zona financiera, donde el coste de la factura puede subir considerablemente.
Como íbamos con una oferta cerrada a causa del Black Friday, sólo tuvimos que sentarnos y esperar a que llegasen nuestras pintas y respectivas burgers, concretamente la Irish Rover o lo que es lo mismo, la básica, con queso Chedar, bacon y huevo frito.
En general, se trata de un plato bastante equilibrado, presentado en una bandeja y con muy buen aspecto. Eso sí, aunque se nos dice que son 200 gramos de carne, dudamos mucho de que lo que nos llegó correspondiese con ese dato. La materia prima del patty es de cebón y tenemos que admitir que, a pesar de llegarnos más bien pasada, se aprecia un gran sabor y jugosidad, también debido a que está tratado como un filete ruso, donde el perejil le da un aroma intenso y agradable.
Por otro lado, el picado está muy bien y la textura en boca hace que, a cada bocado, la experiencia se torne en adictiva. ¡No nos queremos imaginar qué habría sido de nosotros si la carne estuviese cocinada de forma adecuada! Además, el bacon no es nada grasiento y aporta el sabor justo para acentuar más al ingrediente principal. En cuanto al huevo, ay, ese huevo, frito, pero pasado, hizo que nuestras ganas de disfrutar guarreando con las manos chorreando se fueran al garete.
El pan también nos sorprendió, dando un salto de calidad con respecto al típico americano, fresco, tierno y que aguanta a la perfección sin desmoronarse, aunque un poco más de tueste le habría venido a las mil maravillas.
Como os hemos dicho, las patatas fritas acompañan a todas las hamburguesas en una buena ración y cortadas en bastones al estilo dipper, aunque no llevan ninguna salsa en la que dippear. Aunque son de proveedor y ellos sólo las fríen, están realmente crujientes y no necesitan de ketchup, mostaza o mayonesa para ser disfrutadas.
En definitiva, parece que a Irish Rover le ha sentado bien este lavado de cara y deja atrás su faceta de "bar de beber" par ofrecer una experiencia más completa, en la que, además de degustar cervezas al más puro estilo irlandés, también podemos comer y hacerlo bien, con cosas ricas que, aunque siguen siendo un poco impresonales, se acercan, tímidamente, al nivel que nos gusta.
PRECIO DESGLOSADO DE LA VISITA
2 TICKETS FEVER POR BLACK FRIDAY (PINTA DE RUBIA + HAMBURGUESA IRISH ROVER): 14.4 €

Comentarios
Irish
Añadir nuevo comentario