Hace mucho que El Kiosko resuena en nuestras cabezas como un lugar al que acercarse y probar sus hamburguesas. Hasta participaron en un programa de nuestra devaluada televisión pública llamado Cocineros al volante, en el que, armados con los fogones de su foodtruck, tenían que inventar los platos más inverosímiles. Pues bien, esta marca, que dejó de ser un restaurante al uso para entrar en el modelo franquicia, ya cuenta con varios locales diseminados por la geografía de nuestra comarca, llegando hasta a centros comerciales o de ocio como Heron City, donde lo encontramos algo escondido, sin llamar la atención. Con un espacio amplio, parece que goza de cierta fama entre los lugareños, ya que estaba hasta arriba de reservas.

Con una decoración a medio camino entre lo vintage (que tan de moda está) y lo guiri, encontramos un salón bien grande, con una terraza interesante y algunos espacios con mesas altas, más informales. El ambiente es bueno y no tendremos que sufrir la pesadilla de sentarnos pegados a nuestros vecinos comensales.
En cuanto a la carta, podemos encontrar un poquito de todo, con platos populares como croquetas, tartares, embutidos, alguna cosa oriental y una sola hamburguesa. Todo con el concepto de raciones, para compartir en su mayoría, aunque los precios se suban un poco más de lo deseado para lo que es.

Con esta premisa, nos animamos a probar las croquetas de Gorgonzola, que se nos presentaron en una cesta, como si de unas gyozas se tratase, que no está mal, pero ya nos pusieron en alerta con esta premisa sin sentido que parece querer vestir un producto sin gracia. Aunque no es para tanto, se trata de una buena ración, ideal para compartir, con una bechamel cremosa, sin ser una locura y un sabor a queso suave, pero presente en todo momento. Quizás el punto más flojo fuese el crujiente, algo grasoso y con regusto a congelado previo.
Como amantes de la comida mexicana, no pudimos dejar de pedir los tacos, de cochinita pibil. Y hasta ahí podemos leer. Cuando nos llegaron, encontramos unas tortillas de trigo más propias de Taco Bell que de un "gastrobar", con una carne de cerdo bien adobada, pero que no destacaba y acompañada de un poquito de cebolla morada y cilantro. Vamos, que lo más mexicano del plato es la lima que iba con ellos, porque del resto, sólo podemos decir que se puede llamar de cualquier forma, menos tacos.
Con esta montaña rusa de sensaciones, llega nuestra hamburguesa, según ellos, gourmet, consistente en carne, otra vez, según sus creadores, de buey, con queso, mayonesa, queso cheddar, rúcula y cebolla caramelizada, en la que el pan de cerveza es tan grande (o la carne tan pequeña), que se nos acaba haciendo bola casi desde el primer bocado.
La carne, de La Finca, está sosa y lo que es peor, algo gelatinosa, producto de una mala conservación o algo que nos asusta, de una mala congelación. Tiene buen color, pero al llegar a la boca se acaba la sensación de calidad. Además, se trata de un patty muy pequeño y acabaremos comiendo únicamente panecillo.
Aún así, el punto está conseguido y nos llegó muy poco hecha. Una lástima que tuviésemos delante una materia prima tan carente de sabor y con una textura, como decimos, tirando a lo gelatinoso, ya que este cocinado no hace más que potenciar estos defectos. Ni siquiera el queso, fundido a medias, se salva, ya que fallece en el intento de provocarnos alguna sensación con su sabor.
Como defecto también es el panecillo, de cerveza, con semillas de amapola y enorme. Este tipo de buns nos gusta, pero es peliagudo, porque suelen ser más secos de lo normal y si la proporción con el resto de ingredientes no es la adecuada, acaba siendo muy tedioso a la hora de comer.
Pero la peor parte se la llevan las patatas fritas que acompañan a la burger, cortadas en gajos y muy congeladas. Preocupándonos que estaban casi crudas o poco cocinadas, lo que las dejaba secas y con un sabor un poco desagradable, recordándonos más a las de una franquicia de fast food, que no vamos a nombras, entes que un sitio con calidad, como es lo que nos venden.
En definitiva, la experiencia en El Kiosko nos defraudó lo suficiente como plantearnos si son más un aparato de marketing que otra cosa. Vale que se trate de un local situado en un centro comercial, pero eso no es excusa para bajar la calidad, aquí no vale todo. Se salva el espacio, la decoración y su servicio, pero a la hora de comer, nos damos cuenta de que por mucho envoltorio bonito que tenga lo que nos vamos a llevar a la boca, al final lo que cuenta es el sabor y aquí no lo hemos encontrado, muy a nuestro pesar.
PRECIO DESGLOSADO DE LA VISITA
1 BOTELLA DE AGUA: 1.9 €
1 REFRESCO: 2.9 €
1 CROQUETAS DE GORGONZOLA: 8 €
1 TACOS EL KISKO STYLE: 7 €
1 HAMBURGUESA GOURMET: 10 €
TOTAL: 29.8 €

Comentarios
one more
Sois demasiado benévolos
Pues parece que somos los malos
Ya ves, Álvaro, pues nos tachan de manipuladores, mentirosos y hasta de pertenecer a la competencia. Nosotros contamos una experiencia y si tuviésemos un local y leyésemos cosas así sobre nuestros productos, mínimo, haríamos unas cuantas comprobaciones de puertas a adentro, antes de empezar a atacar, pero bueno, allá cada uno y su forma de hacer las cosas :)
¡Muchas gracias por escribirnos!
¿Sois de la competencia?
¿De qué competencia?
No sabemos a qué competencia te refieres, Sonia. Desde que empezamos esccribiendo en este blog, siempre hemos sido imparciales (que no objetivos, no se puede ser así cuando uno habla de su propio gusto y experiencia) y te podemos asegurar que muchos de los sitios que comentamos no existían cuando empezamos (por no decir casi todos). Así que nos sorprende mucho esa aseveración por tu parte. De hecho, tenemos otra pregunta para ti, ¿qué competencia tiene El Kiosko?
Esas Hamburguesas
Gracias
Hola José Luis,
Nos alegramos de que te guste esa hamburguesa. Nosotros, independientemente del precio, queremos ser críticos. Es más, hasta si nos las regalan, estamos en la obligación de exigir que nos guste (te podríamos poner varios ejemplos de dudoso gusto, pero preferimos no hacerlo). Conocemso muy bien la carne de La Finca, de hecho, hemos participado en su proceso desde la cría del animal hasta su llegada al plato y créenos, no somos radicales, preferimos ser incorformistas y cuando sabemos cómo se hacen las cosas, nos molesta ver que que algo se pierde en el camino.
Te podemos asegurar que respetamos a los locales que visitamos, mucho. De hecho, sentimos admiracion por todos ellos, porque abrir un negocio no es fácil, pero tampoco lo es para un cliente al que se le dice que va a comer (hablamos de su comida, aspecto importante) y no le dan lo prometido, por muy barato que sea. Tanto cuando nos gusta un sitio como cuando no, nosotros lo reflejamos, con el mismo caracter que hemos tenido desde que empezamos, hace ya unos cuantos años. No podemos evitar ser como somos y si se confunde la sinceridad y exigencia con la falta de respeto, lo sentimos mucho.
Saludos
PD: Esperamos que tengas claro que no son ataques al negocio, simplemente hacemos opiniones que, esperamos, caigan en buenas manos y se toman como llamada de atención sobre cosas que, a lo mejor, el dueño no quiere que se hagan y no como ataques personales. Nos gusta ir como clientes normales precisamente para eso, para ver las situaciones habituales del negocio, para bien y para mal.
Kiosko
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